lunes, 25 de mayo de 2009

Crazy Taxi

Basta, Arjona, por favor, para ya. Cagas por la boca, aun más de lo que yo lo hago, pero lo haces pretendiendo vendernos algo bueno, haciéndonos ver la mierda como si fuera caviar. Todos lo sabemos, nadie lo niega, la mierda es deliciosa, no conozco a nadie que no disfrute el comer mierda, como dijo mi abuela: “Nada como una buena cagada para desayunar”; Pero no te confundas, por más que nos guste la mierda, la idea es comerla a sabiendas que es mierda, no imaginarnos lo mejor de esta, por favor, por favor, deja de querer engañarnos.
Hace ya un tiempo, o dos, escribiste una canción sobre ser taxista y hacer por primera vez el amor. Yo nunca he visto a un taxista como un ser sexual, con todo y mi feminidad, no les encuentro nada provocativo. Tal vez algún día encuentre a una de esas nuevas, pero ya no tan escasas, mujeres taxistas, que con sus responsabilidades hartadas, lleve a un ebrio un domingo por la madrugada a sitios que no sean exactamente su casa, pero mientras tanto, los taxistas podrán tener hijos, mas no sexo.
Todos hemos tenido una conversación amena con un taxista, yo trato de tenerlas siempre que me monto a uno, en esos momentos donde el bus sabe a mierda, pero ya estás enfermo de comer tanta, y la séptima no avanza, mejor coja la circunvalar señor, que a esta hora avanza mas. Es aquí, donde a unos escasos cincuenta kilómetros por hora (50Km/h), con algún ocasional pique a ochenta, hablo con picaros y buenos hombres, con campesinos que les gustaba las FARC y con ex coroneles que les robaron la pensión.
Pero me canse, me canse de querer buscar un filósofo ocasional, me canse de escuchar sus problemas por un rato y darles un espacio de desahogo, de ahora en adelante, seré un cabrón, me quejare por que cogió el trancón de la caracas, cuando le dije claramente que siguiéramos por la autopista, me importa ya un bledo si lleva veinte, mil o dos años manejando, felicidades por las ampollas en su culo y su hernia bajo el ángulo de la escapula, se lo tiene merecido (licenciado).
Vamos a jugar, ahora yo con usted, lo voy a torturar, voy a fingir que estoy ciego, voy a fingir que estoy borracho, voy a decir que vivo en Kennedy y que mi hermana se embarazo escuchando a Don Omar. Vamos a ver que hace (licenciado), como maneja usted esta situación, y espere que empeora, vamos a recoger a mi amigo George, que es tarde y el vive en la ruta, ahí en la Hacienda, es el moreno que está claro por allá, si ese que parece no haberse bañado, yo se que aparente fumar mariguana pero tranquilo, es cristiano.
George esta abajo, falta Lascarro, el siempre me dice que es en los taxis donde me inspiro, donde mis chistes son chistosos y donde una conversación conmigo parece productiva, déjelo aquí, ahora cojamos la novena, yo-sé porque-le-digo, hágame caso.
David se solía ir con nosotros de vez en cuando, dejaba dos mil pesos y se iba, tal vez triunfante, sabía que íbamos a pagar un poco más, pero que importa, se quedaba callado y pendiente al camino, de vez en cuando un comentario, y luego a reír.
No le voy a decir (licenciado) donde tenemos que llegar, toca hacer una vuelta, vamos para varios lados, al final se dará cuenta, déjeme y llamo a mi mama, a la policía, a su compañía, a mi seguro y al Papa, para que usted no pueda hacer el paseo millonario, así me deja en paz, tratare que en el proceso no se sienta incomodo, recuérdeme que a la próxima, pedir un taxi en la calle está mal, me pueden secuestrar, y soy muy lindo para ocultar mi belleza en un techo de ciudad bolívar.
Bien, llegamos, ¿Cuánto le debo?, bueno, gracias y tenga cuidado, hay muchos locos sueltos. En especial ese Ricardo Arjona, ¿sabía usted que tiene sexo en su taxi?

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